Esta celebración nos da motivo para hacer múltiples reflexiones:

Jesús dice: Yo he venido para que “todos tengan vida y vida en abundancia”, (Evangelio de Juan 10,10), y en esto está la esencia de su mensaje .

NOTA IMPORTANTE: Antes de leer el Comentario de hoy es importante tener en cuenta que Jesús no solo habló de su presencia en la Eucaristía, sino también de otras presencias suyas muy importantes:

A) Después de la Eucaristía, la más decisiva es la presencia de Jesús en los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, emigrantes, encarcelados, (Mateo 25, 31-46): “lo que hicisteis con ellos a Mi Me lo hicisteis”.

Entrar en Comunión con Jesús en la Eucaristía es para entrar en Comunión con el mismo Jesús presente en los empobrecidos y necesitados del mundo .

B) La presencia de Jesús en los niños. Jesús dice: “Quien recibe a un niño como estos a Mi Me recibe” (Marcos 9,37). Jesús dio los niños una importancia extraordinaria. Hay que condenar toda pederastia, porque es algo nefando, y más en la Iglesia.

C) La presencia en la Comunidad: Es la presencia de Jesús en la Comunidad, es decir, de quienes se reúnen en su nombre, pues Jesús dice: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí esto Yo en medio de ellos (Mateo 18,20).

La fe es para ser vivida y celebrada en Comunidad, igual que la Eucaristía. Todo debe ser Comunidad: comunidad entre los seres humanos y Comunidad con toda la Creación.

Pero ¿qué lejos estamos aún de conseguirlo? ¿Por qué?

Porque hemos convertido su mensaje de amor, justicia y fraternidad, en una religión de ritos, solemnidades, liturgias y celebraciones para las cuales hemos construido catedrales, basílicas, Iglesias, conventos, santuarios, capillas…, olvidando que el verdadero templo de Dios es el ser humano.

Por eso seguro que Jesús hoy nos dice: “Detesto vuestras solemnidades, vuestras misas, vuestras custodias, vuestros ropajes, vuestras procesiones, vuestras calles cubiertas de flores, vuestras músicas…” ¿Por qué?

Porque:

Me tenéis muriendo de hambre en muchos miles de personas cada día en África, América Sur, la India, Bangladés, Haití y los barrios marginales de vuestras ciudades.

Porque:

Me obligáis a emigrar de mi maltratada tierra por vuestras multinacionales, donde ya no puedo vivir, y no me acogéis y me rechazáis en los inmigrantes que llegan a vosotros incluso para hacer los peores trabajos que vosotros rechazáis. Además estos días en Europa estáis buscando la forma de devolverme disimuladamente sin que se note a mi país . Hipócritas. Ni os importa verme escarbando en los contenedores de vuestras calles buscando algo que comer o aprovechar.

Porque:

Me robáis mis minerales y mi uranio en el Níger para vuestras centrales nucleares; mi coltán en el Congo para nuestros móviles, ordenadores y coches: me pagáis por un kilo entre 2 y 8 €, y después vosotros lo vendéis entre 400 y 700 , mientras yo aquí me muero de hambre. Os dije bien claro que lo que les hacéis a ellos me lo hacéis a mi.

Porque:

Vuestras Multinacionales, vuestros bancos y sus dueños son cada vez mas ricos, y empobrecen cada vez más al resto de mis hermanos.

Porque:

Compráis mi tierra a los gobiernos corruptos de mi país en Angola, Kenia, Zambia, Liberia, Senegal, Malí, Benín y otros muchos países de África y América, y a mi no me queda ni para cultivar un poco maíz para alimentar a mi familia, y el dinero de la venta va parar a vuestros bancos más grandes y paraísos fiscales de Irlanda, Suiza, Luxemburgo, EE.UU., los Países Bajos, Singapur, Hong Kong…

Porque:

Me explotáis con mano de obra de miseria, incluso en los niños, en Bangladesh, norte de África o las maquilas de América, para lucir vuestros trajes y modelitos, incluso en esto que llamáis Fiesta del Corpus.

Porque:

Me tenéis preso en las cárceles mas horribles de Rusia, EE.UU., Siria, Venezuela, Tailandia, Bolivia, Colombia, Sudáfrica, Turquía, El Salvador, Ruanda.

Porque:

Llenáis mis costas de basura radiactiva en Somalia y por eso me estoy muriendo de cáncer en el 40 % de sus habitantes.

Porque:

Me matáis con vuestras armas en Ucrania, Siria, Irán, Palestina, Afganistán, Sudán..., destruyendo mi casa, mi escuela, mi hospital, dejándome entre escombros muerto, herido, mutilado, huérfano en miles de niños y niñas, que no son culpables de nada.

Porque:

No hacéis caso al profeta eso me tapo los ojos para no veros, detesto vuestras solemnidades, aunque elevéis las manos y menudeéis la plegaria yo no oigo, porque vuestras manos están de sangre llenas”. Me recibís en vuestra comunión y luego me vomitáis con vuestras injusticias contra los más pobres e inocentes de la tierra.

Porque:

Me da asco la ambición y corrupción de vuestros políticos, banqueros y empresarios usureros.

Porque:

no puedo ver los palacios, las pompas, báculos, ropas, mitras y solemnidades de vuestros eclesiásticos; vuestros órganos, altares, sagrarios e iglesias lujosas, porque me tenéis abandonado y lleno de miseria en muchos millones de personas, adultos y niños, que tienen que vivir en los basureros de las ciudades del Tercer Mundo: ¿no veis que es ahí donde yo necesito realmente aun más de vuestra justicia?

Porque:

Tiráis millones de toneladas de comida y ropa a la basura, mientras millones de hermanos y hermanas míos se mueren de hambre y frío. No necesito de vuestras caridades, sino de que seáis justos conmigo. Recordad aquello que os dije en el monte de las Bienaventuranzas: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”. Justicia, es lo que necesito en millones de seres humanos y millones de criaturas para vivir dignamente en este mundo. Porque:

Cada día maltratáis cada vez más a la Madre Tierra: la quemáis, la contamináis con herbicidas y pesticidas, la deforestáis, la alteráis genéticamente con vuestros transgénicos, matáis su vida, no os consideráis sus hijos ni la cuidáis como Buena Madre. Cuando gastáis más de lo necesario estáis siendo injustos conmigo en los pobres de la tierra, y con ella porque la obligáis a producir más de lo que puede.

Por todo eso, vuestras fiestas, misas y solemnidades, no son mis misas, ni mis fiestas, ni mis solemnidades. Con ellas fomentáis adoración y devoción, pero no transformáis mi iglesia, ni hacéis una sociedad mejor, ni un mundo más igual, justo y fraterno.

Haced caso al profeta Isaías cuando dice: “Convertios, lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, defended el derecho del pobre, haced justicia al abandonado”, devolvedle lo que le habéis robado, compartid vuestros bienes. Construid una sociedad nueva inundada de justicia, de amor, de igualdad, de fraternidad: eso es lo que yo os he enseñado. “no llaméis a nadie Señor, poque todos vosotros sois hermanos”.

Entonces vuestra luz brillará como el sol del mediodía, seréis hijos de mi Padre, y así nadie vivirá indignamente de vuestras caridades, ni de lo que tiráis como basura en los contenedores de vuestras calles, ni de pedir a las puertas de vuestras iglesias y supermercados, o de rodillas en una acera.

Porque:

Gastáis miles de millones en armas para mataros, y no en bienes para amaros. Yo os dije: “ la paz os dejo, mi paz os doy”, no la guerra, ni el odio, ni la violencia.

En Gijón, a 10 de mayo de 2026 -Faustino Vilabrille